martes, 5 de mayo de 2015

Vigilias y sombras

Nunca he sido del todo fan de las despedidas. Bueno, nadie lo es. La RAE describe despedir como soltar o desprenderse de algo. Es curioso que entre sus 9 acepciones, casi todas contengan palabras similares: soltar, apartar, renunciar... 
Pero sin duda, mi favorita es alejar; porque así me siento. Alejada de todo. De una vida y sumergida en otra que no es mía. Bueno, más que de una vida, diría mejor... persona. Así es, me siento sumergida en una persona que no soy. Un fantasma. Así me describiría. Una sombra. Una sombra que aparece en medio de la noche debajo de una cama. Para después convertirse en humo en medio de la oscuridad del cuarto. Que asciende y que mueve los hilos. O más bien, son los hilos los que la mueven a ella. Los que la controlan y los que no la dejan escapar. Eso soy yo. Una sombra... 
Por lo que, resumiendo.
Estoy jodida. 
Y radiante. 
Más de los primero que de lo segundo. 
Más de lo segundo que de lo primero y viceversa. 

lunes, 27 de abril de 2015

Cartas a Lucia

"Apenas aguanto. Me jode poder verte y no poder abrazarte con todas las ganas que te tengo. No te imaginas las ganas que tengo de poder abrazarte. Esas ganas... Me matan. Tengo que admitir que te echo muchísimo de menos. Me enamoras cada vez que me miras. Cada vez que veo mi armario, me fijo en el peluche que me regalaste, me vienen de golpe todos los recuerdo tuyos, y todo lo vivido y luego me doy cuenta de que no volvería a vivir eso. Y cuando pienso eso me siento al lado de la cama y pienso en ti, en tu sonrisa, capaz de hacer del más bello amanecer una simple salida del sol; en tus grandes ojos marrones que siempre me miran con amor, diciéndome que todo saldrá bien; y en tus manos, dios tus manos, capaces de erizarme la piel con solo rozarlas. Si, sin duda tengo suerte. O mejor dicho tuve. No lo se. Lo único que se es que no te saco de mi cabeza. 
Estamos a martes y me estoy muriendo por ti. Quiero que todo vuelva a ser como antes. Estar contigo y que nada importe. Se que tengo que esperar hasta el viernes, pero como siga asi dudo que llegue. Se me hace tan duro estar sin ti...
No aguanto sin verte, por eso cuando el otro dia me dijeron de ir a verte no lo pensé dos veces y dije que si, para poder estar aunque solo fueran cinco minutos contigo. 
Echo de menos cogerte de la mano y susurrarte bajito al oído lo que me haces sentir cuando estoy a tu lado y lo feliz que me haces. Te echo de menos. 
Lo único que puedo hacer es esperar. Siento un millón de cosas al verte y la primera es querer comerte a besos esa preciosa carita de ángel y abrazarte para no soltarte nunca más. Joder... No aguanto sin ti Lucía, te echo de menos. Te quiero..."


lunes, 20 de abril de 2015

Punto.

...Y me sentía muerta. Sin necesidad de vivir. Bueno, más que necesidad eran ganas, si eso es, ganas. No tenía ganas de vivir, o más bien era que no quería. Probablemente sería eso, si. No quería vivir. Nunca lo hubiese admitido, pero a esas alturas ya daba igual. Todo daba igual. Yo no quería vivir y a la gente no parecía importarle. Puede que por eso me sentía tan muerta.
 Y así fue, no encontré otra salida. Ya no importaba nada. Yo no importaba. No era nadie. Y lo hice. Pero no por ser alguien, porque ya se que no solucionaba nada. Y si, ya se que solo me hacía daño, que ni siquiera me estaba matando. Pero el dolor era una especie de narcótico que me hacía sentir bien. Me hacía sentir... algo que no se puede expresar siquiera con palabras. Viva. Si, puede que esa sea la palabra, así me hacía sentir aquel escozor que azotaba cada poro de mi delicada piel. No había otra forma de no sentirme muerta, salvo aquella. Aquella en la que ver la sangre caer era la única forma de asegurarme de que seguía viva, de que aquello todavía recorría mis venas. Bueno, mis venas y el suelo de mi habitación. Mi único refugio. Dónde solo yo, tenía acceso. Si, sin duda aquello era vida, o muerte tal vez. Puede que fuera mas de lo primero que lo último, o viceversa

jueves, 16 de abril de 2015

Ángel caído

Si, se que prometí que jamás volvería a hacerlo, que nunca más volvería a pasar. Otra promesa que no he logrado cumplir. Otra más para la lista de fracasos. Me siento estúpida, rota, absurda. Absurda por pensar que sería la última vez, por prometerme cosas que yo misma sabía que jamás podría cumplir. Que tonto fue pensar que nunca más. "Nunca más..." ¡Idiota! "Eso es lo que eres, idiota" Posiblemente no este hecha para esto. Si, es lo más probable. Pero de nada me sirve quedarme aquí sentada viendo la vida pasar delante de mis ojos sin hacer nada. O tal vez si. No lo se. No se nada. 
No me sirve de nada llorar en silencio, porque así grito a los cuatro vientos todo lo que llevo dentro, pero la vida es corta ¿por qué acortarla más? Ah si, porque nada importa. Y así paso los días, encerrada en estas cuatro paredes, es esta cárcel de la que no puedo salir. Con unas alas cada vez más cortas, que me impiden levantar el vuelo. Absurda e irónica vida, ¿por qué no me cortas las alas de una vez? Este ángel es ya un ángel caído, un ángel que sangra desesperadamente buscando una razón que le ayude ver que sigue vivo. Y cada gota de sangre que resbala por mi piel es un grito ahogado en un silencioso adiós que te llama una y otra vez, esperando a que vengas a salvarme. 
 Un día alguien muy sabio dijo: no hay ser humano, por cobarde que sea que no pueda convertirse en héroe por amor. Y dios mio, que razón que tenía. Y sigo aquí, esperando a que vengas a salvarme de mi. Pero no, se que no apareceras y yo seguiré muriendo en silencio hasta que la ultima gota de sangre manche el suelo de este cuarto que cada vez es más pequeño. Y entonces, por fin, seré libre. 

Hablar por hablar

"Sigue llenando este minuto de razones para respirar, no me complazcas, no hables por hablar" - Mario Benedetti 

(Paréntesis)

"Perdona si te molesté con mi llamada (se que la estabas esperando). En realidad no tenía nada importante que decirte (nada importante para ti). Y fue mejor que no me contestaras (te odio). Solo quería que supieras que estas en mis pensamientos (no me olvides tan pronto) y que has sido muy importante para mi (todavía me dueles). Espero que estés bien (solo te ocupas de ti) y que sigas con tus proyectos (dónde me gustaría estar). Nos vemos (te estoy esperando)"

Perdón


 Perdón. Curiosa palabra. ¿No creéis? Perdón. Una palabra de seis letras, pero que engloba  grandes sentimientos. Hay personas a las que le resulta la cosa más fácil del mundo decir "perdón" "Lo siento" "te quiero"...  
A toda esa gente... ¿Cómo lo hacéis? Me encantaría saber cómo podéis decir algo tan grande sin apenas sentirlo. Me cuesta muchísimo entenderos, en serio. Se que hay veces en las que por no perder a otra persona no hay otra salida, y se que es muy duro cuando se dice sin sentirlo, solo por complacer al otro, pero no logro entender como podéis soltarlo sin más. 
 Supongo que yo soy de esas personas a las que el orgullo les pude en alguna ocasión, si soy una orgullosa. También soy de esas que escribiendo dice mil cosas y que luego cara a cara se explica horriblemente mal, pero supongo que eso es lo que les pasa a las personas honestas. Así es, no se explicarme cuando hablo, y muchas veces ni cuando escribo. Y no, no tengo ningún problema en decir las cosas a la cara, solo que no soy una persona a la que le guste mostrar sus sentimientos. Pero bueno, no es momento para hablar de mi,(eso si queréis lo dejamos para otro momento) si no de pedir perdón. 
 Bien, vosotros qué pensáis de eso pedir perdón sin sentirlo.